Bueno, andamos con lo mismo de hace unos meses. La verdad es que estaba tratando de dejar pasar las semanas para que se me pasara, pero no hay manera.
La formación, oficial, de la fotografía está en manos de fotógrafos amateurs, con ideas de fotógrafos amateurs que enseñan una técnica y filosofía de la fotografía para amateurs. El resultado es que cuando el estudiante de fotografía termina sus estudios se encuentra con que hacer fotos tiene muy poco que ver con lo que le han enseñado, que suele ser a manejar una cámara y tiene que ponerse a aprender, ahora sí, lo que es profesional.
Un ejemplo, la asignatura (perdón "módulo" en la jerga que nos quieren imponer los pedagogós de las consejerías de educación) más importante del segundo curso del ciclo de imagen es "Aplicaciones Fotográficas", 12 horas semanales en las que deberían enseñarse todo lo relativo al uso profesional de la fotografía. No a como se usa una cámara, que eso lo dan en "Imagen fotográfica" (aunque no deberían hacerlo ahí) sino como qué y cómo se vende, que tengo que tener encuenta y qué no. Después seguimos con esto, ahora voy a lo que quiero ir. El segundo curso de los ciclos superiores tiene tres trimestres de los que los dos primeros se desarrollan en el centro de estudios y el tercero en prácticas en empresas ¿Resultado? Quien coge una asignatura con 12 horas semanales, al llegar marzo se encuentra con 12 horas sin clase. De manera que ¿Quien coge esta asignatura? ¿Quien está más preparado para enseñarla? Naaaaa! Eso sería lo lógico. La coge quien lleva más tiempo dando clases.
Así tenemos la mierda de formación profesional que tenemos. Donde los profesores eligen asignatura no por su capacidad, sino por su horario.
Porque, claro, esto es fotografía. Tu sabes: pones la cámara en modo "cabecita" y eso es para retratos. Hay profesores que se creen que el tema "Fotografía arquitectónica" es "el de la cámara de gran fomato" y reducen el tema a "corregir" la perspectiva, porque los muy inútiles ni siquiera se percatan de que LA PERSPECTIVA NO HAY QUE CORREGIRLA, HAY QUE RESPETARLA. Así que enseñan los basculamientos y desplazamientos en vez de enseñar qué es la ilustración arquitectónica, como encaja la fotografía arquitectónica dentro del campo, más amplio, de la ilustración arquitectónica, qué es lo que quiere un arquitecto, para quien trabajo cuando hago una fotografía de arquitectura, qué derechos tengo que reservar, cuales ceder, cual es el destino de estas fotos, cómo desarrollo la producción.
Es decir, todo lo relativo a la fotografía arquitectónica como profesión, no al ajuste de la cámara.
Más confusiones: no diferenciar la fotografía editorial de la publicitaria, pensar que iluminar consiste en poner una cámara en medio y un flash a un lado a toda potencia ("luz principal, baby") y otro al otro lado ("luz de relleno, oh yeah") y enseñar a poner los focos no donde hacen falta, sino donde caben. No enseñar que el metal, el cristal y la madera se fotografían de manera diferente, no enseñar las claves para ir a tiro hecho cuando tengas un material, sino divagar sobre el color de las musarañas y acabar con un foco a un lado y otro al otro y uno en contra y pensar, encima, que la contra es indispensable sin reparar en cuando lo es y cuando es absolutamente y completamente prescindible.
El otro día un amigo me comentaba que en un curso de fotógrafía bastante popular que se está dando en esta ciudad de Sevilla, el "profesor" que dió iluminación enseñaba que los fotómetros ya eran inútiles, que con los histogramas se mide y se hace la foto... y hay que ser ceporro para pensar semejante barbaridad porque indica una cosa tan simple como que el tío, que dice que enseña iluminación, confunde "iluminar" con "exponer" e ignora que el fotómetro se emplea para conocer las condiciones de iluminación, se emplea para comprobar tu diseño de la luz.
En fin. Que voy a dar cursos para reciclaje de profesores. Cobro barato.