martes 27 de octubre de 2009

Enseñar fotografía

Bueno, andamos con lo mismo de hace unos meses. La verdad es que estaba tratando de dejar pasar las semanas para que se me pasara, pero no hay manera.
La formación, oficial, de la fotografía está en manos de fotógrafos amateurs, con ideas de fotógrafos amateurs que enseñan una técnica y filosofía de la fotografía para amateurs. El resultado es que cuando el estudiante de fotografía termina sus estudios se encuentra con que hacer fotos tiene muy poco que ver con lo que le han enseñado, que suele ser a manejar una cámara y tiene que ponerse a aprender, ahora sí, lo que es profesional.

Un ejemplo, la asignatura (perdón "módulo" en la jerga que nos quieren imponer los pedagogós de las consejerías de educación) más importante del segundo curso del ciclo de imagen es "Aplicaciones Fotográficas", 12 horas semanales en las que deberían enseñarse todo lo relativo al uso profesional de la fotografía. No a como se usa una cámara, que eso lo dan en "Imagen fotográfica" (aunque no deberían hacerlo ahí) sino como qué y cómo se vende, que tengo que tener encuenta y qué no. Después seguimos con esto, ahora voy a lo que quiero ir. El segundo curso de los ciclos superiores tiene tres trimestres de los que los dos primeros se desarrollan en el centro de estudios y el tercero en prácticas en empresas ¿Resultado? Quien coge una asignatura con 12 horas semanales, al llegar marzo se encuentra con 12 horas sin clase. De manera que ¿Quien coge esta asignatura? ¿Quien está más preparado para enseñarla? Naaaaa! Eso sería lo lógico. La coge quien lleva más tiempo dando clases.
Así tenemos la mierda de formación profesional que tenemos. Donde los profesores eligen asignatura no por su capacidad, sino por su horario.
Porque, claro, esto es fotografía. Tu sabes: pones la cámara en modo "cabecita" y eso es para retratos. Hay profesores que se creen que el tema "Fotografía arquitectónica" es "el de la cámara de gran fomato" y reducen el tema a "corregir" la perspectiva, porque los muy inútiles ni siquiera se percatan de que LA PERSPECTIVA NO HAY QUE CORREGIRLA, HAY QUE RESPETARLA. Así que enseñan los basculamientos y desplazamientos en vez de enseñar qué es la ilustración arquitectónica, como encaja la fotografía arquitectónica dentro del campo, más amplio, de la ilustración arquitectónica, qué es lo que quiere un arquitecto, para quien trabajo cuando hago una fotografía de arquitectura, qué derechos tengo que reservar, cuales ceder, cual es el destino de estas fotos, cómo desarrollo la producción.
Es decir, todo lo relativo a la fotografía arquitectónica como profesión, no al ajuste de la cámara.

Más confusiones: no diferenciar la fotografía editorial de la publicitaria, pensar que iluminar consiste en poner una cámara en medio y un flash a un lado a toda potencia ("luz principal, baby") y otro al otro lado ("luz de relleno, oh yeah") y enseñar a poner los focos no donde hacen falta, sino donde caben. No enseñar que el metal, el cristal y la madera se fotografían de manera diferente, no enseñar las claves para ir a tiro hecho cuando tengas un material, sino divagar sobre el color de las musarañas y acabar con un foco a un lado y otro al otro y uno en contra y pensar, encima, que la contra es indispensable sin reparar en cuando lo es y cuando es absolutamente y completamente prescindible.

El otro día un amigo me comentaba que en un curso de fotógrafía bastante popular que se está dando en esta ciudad de Sevilla, el "profesor" que dió iluminación enseñaba que los fotómetros ya eran inútiles, que con los histogramas se mide y se hace la foto... y hay que ser ceporro para pensar semejante barbaridad porque indica una cosa tan simple como que el tío, que dice que enseña iluminación, confunde "iluminar" con "exponer" e ignora que el fotómetro se emplea para conocer las condiciones de iluminación, se emplea para comprobar tu diseño de la luz.

En fin. Que voy a dar cursos para reciclaje de profesores. Cobro barato.

jueves 15 de octubre de 2009

Más Sevilla de moda

Pepín Castillo





Manolo Giraldo





Luchi Cabrera



Miguel Reyes






Pepín Castillo






Carmen del Marco

Sevilla de moda











Semana del 5 al 8 de octubre. Tengo todas las colecciones en mi nueva web. El acceso directo es:
www.pacorosso.net/ultimostrabajos/sevillademoda.pdf

Como adelanto:

Web renovada

Verano largo. Mucho escribir (¡¡Ya he terminad el libro!!) y nada de aparecer por aquí.

Ya está la web lista (creo) www.pacorosso.net. En breve vuelvo a admitir trabajos comerciales. Esto de la enseñanza se va a acabar dentro de poco.

martes 7 de julio de 2009

Vlad Straticiuc

Los tocados son de Vlad Straticiuc. Fotos realizadas el día 4 de julio de 2009 en un estudio con las paredes amarillas y serios problemas de coloración...
Así que más temas para el próximo libro: de la iluminación general difusa en claroscuro. Un tema que había sospechado pero en el que no había indagado adecuadmente. Escribiré algo en las "Notas para un curso de iluminación". Seguramente use algunas de estas fotos para ilustrar el asunto.


















































martes 2 de junio de 2009

Bellezas sonoras

El Pequeño Vals Vienes de García Lorca cantado por Leonard Cohen. (Especialmente el contrapunto del "Mira que orillas tengo de jacintos".
La gnosienne nº3 y las Gymnopedias 1 y 3 de Erik Satie.
El 2º movimiento del concierto en re mayor para guitarra de Vivaldi.
Mad World por Gay Jules. Cannonball por Damien Rice. I do por Lisa Loeb.

lunes 1 de junio de 2009

El editor inexistente

Una de las cosas que se echa de menos es la posibilidad de trabajar con alguien, de aprender de alguien. Viene a cuento del trabajo escrito. Cuando haces una foto esperas que alguien al otro lado de la cadena tire de ella. Mandas la foto a la agencia, y ahí puede morir. No hay quien la mueva. A uno le gustaría pensar que el comercial se interesa por ella y trata de enseñarla, de que se publique. Pero la agencia tiene tantas fotos al día que la tuya es solo una más. Una categoría algo superior al comercial de tu agencia es el agente. Ese señor que en España no existe y que se supone que es con quien deberías trabajar. Pero en realidad en o que estaba pensando ahora era en el trabajo editorial. Escribo sin mucho futuro, sin mucho sentido de lo que hago o para qué lo hago.
Hay tantas dudas al escribir, tantas pregunta que no encuentran respuesta. Del nuevo libro sobre iluminación he escrito varios capítulos que van sin rumbo. Un par de ellos sobre iluminación para cine y para televisión que he acabado quitando ¿Debería haberlos dejado? ¿O mejor los elimino y descargo así este libro de material y guardo ese para otro posterior más completo sobre cine? ¿Que hago con lo dos capítulos sobre fotografía de arquitectura? ¿De verdad casan aquí o debería dejarlos para una obra independiente? ¿Y los seis capítulos dedicados al retrato? ¿Dejo los capítulos dedicados al material sensible o mejor paso de ellos? Al fin y al cabo es un libro sobre iluminación fotográfica, no sobre fotografía. Cosas que discutir, cosas que hablar, cosas que aclarar. Envío el manuscrito, pero nunca hay respuestas, ni de los editores habituales. El trabajo se centra en entonces en resolver las dudas uno mismo sin saber donde ni cuando acabarán. No hay nadie al otro lado con quien discutir, que te pueda aconsejar sobre qué dejar, que quitar, qué cambiar. El editor no existe, espera la obra acabada. Solo para decirte que no interesa, que no entra en sus planes, y un año después ver que ha publicado una obra en la misma temática pero de un autor con nombre en inglés.